Las flores

Las flores, la necesidad de protegerlas y de amarlas

Muchos de los terapeutas suelen definir las flores por las imperfecciones humanas. Para ellos todo es enfermedad y así lo ven. Por lo general tratan de focalizar la vida de las flores como un objeto para lograr ser reconocidos como verdaderos científicos por parte de la medicina y del sistema. Y claro, la flor tiene el sostén directo de sus elementales, pero si la maltratas o fragmentas su vehículo no hay sostén y la planta solo funciona dentro de los límites del tiempo hasta que la materia se descompone.

Por eso la medicina al margen de la cirugía no puede curar prácticamente nada, porque los elementos añadidos permanecen horas o días al estar desconectados de su fuente. Añaden del exterior, temporalmente una sustancia que no permanece viva de manera duradera.

Muchos terapeutas florales no aman las flores y son un peligro para las mismas. Afortunadamente las flores nunca serán reconocidas, permaneciendo así protegidas de ser prostituidas y usadas con fines viles y miserables. Lo afirmo porque las flores hablan a quienes las aman, y ellas han expresado su intención.

El espíritu de las flores puede aportar sus cualidades penetrando todas las células del cuerpo, al sistema corporal y cerebral, así como a los cuerpos del ser humano y enseñarles sus funciones esenciales puras.

Por eso las flores son una esperanza para la humanidad, donde la religión médica ya ha prohibido toda investigación ajena a ella misma y ha definido como objetivo perpetuar y crear la enfermedad en todas partes, donde todos los seres humanos y los seres vivos son enfermos.

Si protegemos a la naturaleza de la ignorancia de la masa y de los autoproclamados científicos podremos llegar hasta el fondo de la cuestión y las plantas nos mostrarán a su debido tiempo el camino hacia la inmortalidad, por regla del Secreto por la emanación esencial de la vida.

Por tanto, animo a todo terapeuta e investigador a no buscar reconocimiento de personalidades que funcionan como cadáveres y psicópatas, y a regresar a su Esencia Sagrada donde la estrella de la paz y de la libertad le hablarán. En el momento en que decidas no dar la luz del conocimiento secreto a personalidades inmaduras que lo destruyan te aseguro que se te revelará el mayor de los Secretos.

Que la libertad sea en todas partes.

Por siempre.

 

 

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